Y si conseguimos lo que queremos?

Es esto lo que quiero? Conseguí llegar donde quería llegar? Soy lo que quería – o quiero – ser? Probablemente, si. Pero supongo que tiene que haber algo más.
Este año cumplí uno de mis mayores sueños y fue la cereja do bolo de una sucesión de acontecimientos de mi vida que me llevó desde los días más tristes hasta los más felices. En unos pocos años conseguí llegar a varios extremos, de sentirme solo, acompañado, de no saber quién soy y tener seguridad absoluta de conocerme.

Desde siempre, quise conocer Europa. Durante mi infancia me parecía algo relativamente fácil. Aunque no conocía muchas personas que hubieran ido pensaba que era algo muy fácil de hacer. Conforme fueron pasando los años, durante la adolescencia, percibí que era mucho más complicado y prácticamente imposible. Los años pos-adolescencia fueron difíciles, mucho más de lo que pensé que podría llegar a ser (nunca pensamos bien en lo que tenemos hasta que lo perdemos, es cliché pero es verdad).

Claramente, en esta altura, las prioridades cambiaron y eso fue quedando a segundo plano, pero nunca dejó de existir, como otros sueños igual de difíciles como vivir solo, salir de Oberá, de Misiones y de Argentina. Sorpresivamente, unos años después, y con algunos factores externos conseguí cumplir estos últimos.

Desde 2014 hasta este año salí de Argentina, dejé la facultad, comencé otra, empecé a vivir solo, me casé, cumplí varios otros pequeños objetivos, asistí a varios shows y «conocí» Europa. Y al dia de hoy, todo cambió.

Puedo afirmar, sin dudas, que viajar a Europa me cambió la vida, pero no es tan simple, y se justifica mucho mejor contextualizando un poco. Antes de viajar estaba llegando al punto de burnout, estaba muy estresado, lleno de trabajo, con muchas presiones, (peligrosamente cerca de la depresión, tal vez) y alejado de las cosas que me gustan, practicamente no existia fuera del trabajo. No estaba consiguiendo valorar todo lo que tenía en mi vida: un trabajo bueno, un salário (no alto, pero suficiente), una esposa increíble, un apartamento (alquilado) en un buen barrio de una buena ciudad en un país maravilloso.

Mi viaje fue de quince días, viajé por tres ciudades de dos países (Lisboa, Madrid y Barcelona) fui solo (gracias amor, por bancarme en esta locura, emocional y financieramente) que me sirvieron muchísimo para pensar, y pasear por los lugares más lindos que conocí en mi vida (futuramente voy a escribir sobre el viaje en sí y los lugares maravillosos que vi). Pero el cambio fue al volver (un viaje de 10 horas en un avión ayuda a reflexionar bastante sobre la vida).

Al volver, vi todo con otros ojos (y otra mente) por un lado vi muchas cosas que me gustaría que sean como son «allá» y por otro lado, valoro mucho más las cosas que tenemos acá. Pero, personalmente me sentí un poco en pánico, un poco triste y bastante confuso. “Acabé de volver de Europa, no puedo creer” sólo podía pensar en eso.
Siempre me pareció imposible pero conseguí llegar. Y me pasó lo mismo con varias otras cosas, y me di cuenta que no tenía muy claro cuál era mi próximo objetivo. Honestamente, no pensé que iba conseguir realizar este viaje, no pensé que iba a estar en condiciones, económica, laboral, anímica y mentalmente para conseguirlo; y por eso, nunca pensé cuál iba a ser mi próximo paso, mi próxima meta a cumplir.

Unos días después, estando de nuevo en Curitiba y de vuelta al trabajo, me sentia vacio, ya había alcanzado lo que por muchos años busqué pero no parecía suficiente. Sentia bastante miedo, porque me parece que nunca había estado tan cerca de la depresión. Ese tipo de depresión que parece incomprensible a nuestros ojos. Como cuando vemos una persona rica y «exitosa» que descubrimos que está deprimida, que se droga o que acaba suicidándose.

Esto me hace acordar a una frase que escuché decir a alguien una vez (creo que era Jim Carrey) que decía algo como “La gente siempre se queja que son los millonarios que dicen que el dinero no trae felicidad, pero, quién sino ellos pueden saber que de verdad no la trae” y tiene todo el sentido.
Me veo a mi mismo en mi adolescencia mirandome a mi yo actual y pensando “conseguiste muchas de las cosas que querías, debes estar increíblemente feliz” y, no, no estaba tan feliz, y eso es horrible. Porque, por un lado sabés que no estás feliz, y por otro, te presionás más porque sabés que deberías estarlo, es un círculo vicioso que te lleva a estar cada vez peor.

Llegados a este punto, puede parecer que estoy peor que antes, pero de verdad, todo esto me «abrió la mente», me hizo dar unos 10 pasos atrás y un paso al frente. Valorar todo lo que tengo, desprenderme de todo lo que sólo molesta y focarme en lo que me hace feliz. Mis amigos, mi esposa, mis libros, mis videojuegos, mis origamis.

Pasar por todo esto, me hizo parar y pensar “y si todo lo que quiero se cumple? Cómo me quiero sentir? Cómo quiero estar cuando esté donde quiero estar? Qué quiero hacer? Qué quiero sentir? Qué haría hoy si no tuviera la obligación de hacer nada?”
Me parece que pensar en esto antes de conseguirlo es muy importante para que no nos agarre desprevenidos, y de un momento a otro todo deje de tener sentido.

Como estoy hoy? Bueno, estoy intentando recuperar mis intereses y revivir mis proyectos paralelos, recuperar contacto con mis amigos, volver a escribir, dibujar y hacer mis origamis. Seguir trabajando, creciendo en mi carrera, seguir viajando y trazar mis nuevas metas, pero teniendo en cuenta que lo que verdaderamente importa, probablemente, sea independiente de todo eso y debería ser transversal en nuestra vida.

No tengo seguridad, pero sé que hoy estoy mucho más cerca de saber lo que haría mañana si me despertara en mi departamento, en el centro de Londres sin preocupaciones, sin tener que ir a la oficina ni tener ningún problema económico para pagar mis cuentas.
Quizás, tengo la suerte de conseguir eso algún dia, y espero estar feliz.

Hoy intento ser feliz todos los dias y construir ese futuro sin deprimirme.

mayo 9, 2018 8:30 am
Retrato de Facundo Leites em tons de cinza

Soy Programador web, nacido en la ciudad de Posadas y co-fundador del proyecto de viajes y origami Tsuru No Mundo

Viviendo —actualmente— en Curitiba.

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